viernes, 16 de enero de 2026

El niño sin amistades

 

Érase una vez un niño que vivía en el fondo de un lago oscuro y vacío.
Él siempre se levantaba muy pronto y se iba a jugar sólo porque nunca había tenido amigos y no sabía asociarse con los demás.
Su familia lo abandonó cuando era pequeño y desde entonces está solo.
Un día se levantó y se fue a jugar como siempre pero allí había niños jugando y se puso muy nervioso y se fue a una roca solo y triste pero los niños decidieron seguirle y hacerle una fiesta porque sabían que no tenía amigos y vivía solo.

Desde ese momento empezó a asociarse con todo el mundo.
Desde ahí él se levantaba y se iba a jugar pero ahora jugaba con todo el mundo.



                                                Javier Nogales Sánchez 6º B

La excursión


Érase una vez unos niños que organizaron una excursión a una montaña de un pueblo lejano. Los niños se llamaban Sergio, Mario y una niña llamada Rebeca, cuando llegaron a la montaña vieron una casa con la puerta abierta y decidieron entrar pero cuando entraron se cerró la puerta y no la podían abrir.
Cuando pasaron unos minutos vieron una puerta, ellos felices fueron a abrirla para escapar pero justo llegó el dueño de la casa.
Y les preguntó que hacían en su casa, los niños asustados corrieron por toda la casa y se escondieron debajo de la cama del hombre.
El hombre les encontró pero era bueno y dijo que no iba a llamar a la policía.
Dijo que si querían podían ser amigos y que hicieran la excursión juntos porque conocía muy bien la montaña.
Y así todos formaron una gran amistad.

                                                     Javier Nogales Sánchez

La niña perdida en el bosque.

 

Una niña llamada Carla estaba con su madre en una casa del bosque. La niña salió a coger algo para comer sin que su madre le diera permiso, Carla buscaba comida cerca de la casa pero no encontró nada y entonces se adentró al bosque y cuando se dio cuenta no había salida. Carla llena de lágrimas recordó lo que le dijo su madre. Ella dejó un rastro de semillas que llegaban hasta la casa y empezó a buscar ese camino pero no encontraba nada su madre se empezó a preocupar y entonces salió de la casa y empezó a gritar:

- Carla , Carla. La niña escuchó las voces y vio el rastro de semillas que llegaban a la casa. Su madre llamó a la policía y en ese mismo momento apareció Carla. 

En ese momento las dos lloraron de alegría y al cabo de unos minutos Carla dijo que nunca haría otra cosa sin el permiso de su madre y nunca más volvió a hacer nada sin su permiso.

                                  


                          Javier Nogales Sánchez 6º B